“EL CINE INFANTIL NO DEBE LIMITARSE A SER EDUCATIVO” Entrevista a Alejandro Malowicki

En el 2011 estrenó Las aventuras de Nahuel, película en la que Alejandro Malowicki combina la técnica de animación con títeres. El director de cine, docente e investigador especializado en  guiones para películas infantiles opinó en el programa radial Palabras Rodantes que para que haya más cine para las infancias en la Argentina, además de una Ley específica que le permita a las producciones nacionales acceder a la pantalla, se necesitan cineastas formados en Infancia, Derechos de los Niños y entretenimiento infantil. ANITA publica la charla con el autor que, entre otras definiciones importantes, señala que al cine no le cabe únicamente la responsabilidad de educar.

¿Qué define la relación entre el cine y la infancia, qué cosas particulares tiene el cine pensado para niños?

Antes de abordar el cine para la infancia definamos qué es la infancia. Tal como declara la Declaración Universal de Derechos del niño, infancia es la etapa que llega hasta los 17 años. Digo esto primero porque por lo general cuando se habla de cine para la infancia se asocia a espectadores pequeños (4 a 7 años) o también al dibujo animado. Entonces, es importante aclarar que el cine para la infancia es hasta los 17 años.  Ciertamente hay varias etapas evolutivas. En el cine para la infancia muchas películas son de dibujos animados porque son para audiencias más pequeñas y otras son en vivo o en otro tipo de técnica para otra audiencia conformada por personas no tan pequeñas.

También tienen que ver con una realidad argentina: en general existe este mal entendido que el cine para la infancia es para pequeños y sólo son en dibujos animados. Porque en la República Argentina lamentablemente en los momentos donde más se da cine para la infancia que es en las vacaciones de invierno o verano las pocas pantallas que hay, sólo 800, están ocupadas por películas norteamericanas, los llamados “tanques”. Que vienen con muchas copias y ocupan casi todas las pantallas. Y como estas películas son en su mayoría con animación, efectos especiales, ahora en 3D, se tiene la idea de que el cine para la infancia es este. Obviamente no es así.  Porque también se hacen películas de infancia en la Argentina, no solo en Estados Unidos.

¿Cuál es la complicación en nuestro país para poder acceder a una diversidad de películas infantiles que nos haga presuponer que hay una búsqueda interesante en ese campo?

De hecho, en la Argentina en los últimos años hubo un incremento muy importante en la producción de largometrajes para la infancia. Hace tres o cuatro años atrás nuestro país no se caracterizaba porque a sus profesionales les interesara  realizar un cine para las infancias. Esto fue cambiando. Afortunadamente desde hace unos años tenemos una producción que va creciendo y hace que haya entre las películas terminadas, estrenadas en los últimos tres años y las películas que están en proceso de producción, unas 15 o 17.

Eso desde un punto de vista de producción. La pregunta es: ¿cómo es que el público no las conoce? Ahí tenemos un problema que tiene que ver con la exhibición de nuestras películas. Para las películas de adultos, el Instituto Nacional de Cine y Artes Visuales  tiene una reglamentación que se llama “cuota de pantalla”. Es una reglamentación donde se especifica claramente que las salas deben darle espacio a las películas argentinas. Esta reglamentación es general, es decir, no es específica para las películas infantiles. Ahora el problema con las películas argentinas infantiles o para la infancia es que debería, a mi criterio, el INCAA, generar una reglamentación específica. El sistema de exhibición de las películas para chicos no es igual que el sistema para adultos. Las películas para adultos se exhiben durante todo el año, en cambio la exhibición de las películas para chicos y jóvenes, en general, se concentra en las vacaciones de invierno y verano, con lo cual en muy poquitas semanas se tienen que exhibir muchas películas, no sólo las de origen norteamericano sino las películas que están en condiciones de ser exhibidas de origen argentino.  Y acá es donde se genera un problema muy serio, porque por un lado la escasez de pantalla que tenemos en el país y la enorme cantidad de copias con las que vienen las películas norteamericanas por otro, copan un mercado. Y si bien las empresas cumplen con una cuota de pantallas existente, no alcanza para defender las películas en tan corto tiempo. Por eso digo que hay que trabajar para lograr una cuota de pantalla que se ajuste en cuanto que nuestro público pueda conocer el cine que se hace en la Argentina y por supuesto que los chicos y los jóvenes tengan acceso a sus propias culturas, a su propia diversidad cultural. Que hoy en la actualidad el cine no lo tiene.

¿A partir de la implementación, accidentada, de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual ve una apertura a los cambios que usted cree necesario y esboza en su anterior respuesta?

En cuanto a la enorme importancia que tiene la aplicación de LSCA para la televisión y para todas las pantallas es importantísimo y estamos todas las productoras trabajando y generando contenido para las infancias. Por suerte en la televisión es un proceso que se está dando. Lamentablemente en lo que es a pantalla de cine todavía no hay señales. Desde la Asociación de Productores de Cine para las Infancias sostenemos la necesidad de que las películas para la infancia tienen que estar protegidas por una cuota de pantalla específica porque es un género específico que se exhibe mayoritariamente en una etapa específica del año que es muy corta. Por lo tanto, esas características que hacen al cine infantil argentino y al mercado hacen importante que el INCAA piense en la necesidad de generar una cuota de pantalla de cine infantil argentino. Sino todo este proceso que se generó hace tres años de aumento en la producción y el interés por el cine infantil corre serio peligro de que no se repita.

Respecto de este círculo virtuoso, ¿qué rol ocupa la formación de los productores ya que es  una propuesta específica para la infancia, en qué condiciones estamos en la Argentina, tanto en Buenos Aires como en resto del país, en cuanto a la capacidad instalada de los productores?

Para que haya una mayor producción de cine para la infancia, es necesario un desarrollo en cuanto a la educación de este género, instalando cursos específicos en las escuelas de cine que tenemos en nuestro país. Lamentablemente son muy pocas las entidades educativas en nuestro país que han incorporado esta materia en sus currículas. En la Argentina tenemos más de 15 mil estudiantes de cine repartidos en muchísimas escuelas de cine. El incremento de  producción argentina en general y la calidad de la producción cinematográfica se deben a la cantidad de estudiantes en las escuelas de cine de todo el país. Esto ha generado una cantidad de producción cinematográfica, documental, de guion. Entonces, tenemos un buen cine generado por una enorme cantidad de escuelas que han formado una cantidad de estudiantes en cine, técnicos en cine, para poder producir películas. De ahí se puede deducir que si esta materia se incluyera en las carreras podríamos llegar a tener  una producción cinematográfica para la infancia mucho mayor. Que no solo redundaría en la calidad de las películas que se están haciendo o que se harían, sino que el incremento de la cantidad traería también la posibilidad de tener las herramientas mucho más importantes para demandar cuota de pantalla. Hay que incorporar esta materia, y muchas escuelas no la ponen porque la infancia no les importa.

¿Como es la situación en otras partes de Latinoamérica?

Lamentablemente se repite. No hay ninguna carrera de cine que tenga incorporada esta materia en la curricula. Si algo se ha hecho ha sido motorizado por mí, debido a pedidos que se me han realizado a medida que se va conociendo mi actividad. Hay que generar docentes. Esta materia aporta cuestiones específicas que no tienen que ver con cómo hacer una buena película o saber cómo escribir un guion, sino que tiene que ver fundamentalmente con trabajar con la infancia, con conceptualizar la infancia y sus diversas etapas, comprender ese proceso complejo. No es lo mismo hacer una película para un niño de 5 años que para uno de 11. No es lo mismo hacer una película para un niño de 11 que para un joven de 13 o 14. Esto significa  no solo hablar de cine sino hablar de infancia, de percepciones, de modos de conocimiento, etcétera.

También incide en los imaginarios  que circulan en torno a lo que consideramos válido de ser contado para generar relatos que den cuenta de y estén acordes a las necesidades y búsquedas infantiles

Exacto. Siempre digo, no existen temas para la infancia. Todos los temas son posibles de transformarlos en una película y contarlos. Lo importante en realidad es cómo relatamos esos temas y es ahí donde se dan dos cosas importantes. Por un lado, la enorme diversidad de temas que tenemos para hablarles a nuestras infancias. Y por el otro lado, tenemos que conocer a nuestras infancias para saber cómo podemos hablarles de los temas que a nosotros como autores nos importa. Porque el otro concepto errado que existe, es creer que hacer cine para la infancia o televisión para la infancia es hacer cine educativo o televisión educativa. La televisión educativa o el cine educativo es un género muy específico pero no es el cine de entretenimiento. Parecería que el cine de entretenimiento es solo en la Argentina el que viene de Norteamérica.

En una producción suya “Las aventuras de Nahuel”, se ve el tratamiento de un tema como los pueblos originarios no desde una dimensión educativa sino desde el mismo relato.

Ese es un esfuerzo que un productor, director o guionista, tiene que hacer como trabajador en el arte. Si uno tiene una cosa interesante que decir hay que encontrar la manera de poder hacerlo de manera entretenida para que realmente el espectador se identifique no solamente con lo que le estoy contando, sino con cómo se lo estoy contando. Encontrar el equilibrio entre forma y contenido. Sobre todo con esta película que hice para espectadores pequeños.

También utiliza técnicas de dibujo o títeres pero se nota que el acento esta puesto en la historia.

Evidentemente el esfuerzo de una película en general está puesto en el guion. Tenemos que tener una buena estructura, un buen guion para hacer una buena película. Lo técnico también tiene mucho que ver sobre todo en una película para chicos donde el cine forma parte del mundo lúdico de los chicos. Por eso es algo muy importante, el mundo lúdico no es solamente los juguetes y los juegos, sino que hoy en día el mundo lúdico es la pantalla. Todas las pantallas forman parte del mundo lúdico de la infancia. El mundo lúdico y todo los sabemos, tiene que ver con al formación del niño, en un proceso de aprendizaje y reflexión. Los que hacemos cine para niños sabemos que estamos conectando con el mundo lúdico y el trabajo que tenemos que hacer tiene que ser teniendo en cuenta esa característica. Por ejemplo, evitando hacer un cine aburrido, autoritario. Buscando todo lo contrario, hacer un cine, entretenido, lúdico, divertido, donde uno indefectiblemente manifieste valores, pero una cosa es que un autor manifieste valores, es inevitable, y otra cosa muy distinta es que se asocie a los niños solo con seres a los que hay que educar y nada más. Hay muchas instituciones para la educación de los niños, no es la única función del cine.

ANITA. Agencia de noticias sobre Infancias de Tucumán. Argentina. 7/5/2012

Escrito por Eva Fontdevila

  • mayo Jth, 2012
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EL CINE ARGENTINO PARA LA INFANCIA NECESITA DE SU PROPIA CUOTA DE PANTALLA

Es posible que la resolución Nº 2124/2011 emitida por el INCAA para facilitarle la exhibición a las películas argentinas incluyendo aranceles a la cantidad de copias con que estrenan sus producciones las distribuidoras, especialmente las de origen norteamericanas, esté dando resultados durante los meses del año que no incluyen a las semanas de las vacaciones de invierno y a los meses de las vacaciones de verano porque éstas son épocas del año muy diferentes dado que el público acude de manera muy concentrada a las salas y generan una mayor y rápida acumulación de dinero en las taquillas. En consecuencia las películas “tanques” norteamericanas se concentran y a modo de  blitzkrieg, o sea en poco tiempo y precedidos por intensivas campañas publicitarias, ocupan todos los territorios (campos de batalla) casi todas las pantallas para exhibir sus producciones dirigidas a los chicos y a las familias para así ganar todas las batallas y apoderarse de lo único que justifican ésas guerras: las taquillas con sus millones de entradas vendidas y correspondientes dólares.

Es necesario aclarar que esos “tanques” no solo se exhiben para acumular dinero y mucho, sino también para impedir que sean muy pocas, poquísimas, las películas argentinas para  niños que se distribuyan a la espera de ser estrenadas durante las vacaciones para así conectarse con su público genuino y también, como mínima intención, la de recuperar sus costos. Veamos algunas cifras que aclaran estos conceptos:

ESTRENOS: PANTALLAS EN LA PRIMERA SEMANA DE DICIEMBRE DE 2011.

Sobre un total de aproximadamente de 900 pantallas en todo el país, 847 fueron ocupadas por 6 películas “tanques” norteamericanas.

Fuente INCAA

Película Pantallas 1er. sem.
GATO CON BOTAS 233
OPERACIÓN REGALO 143
LOS MUPPETS 111
LAS AVENTURAS DE TINTIN 150
ALVIN Y LAS ARDILLAS 3 90
VIAJE 2: LA ISLA MISTERIOSA 120
SELKIRK,EL VERDADERO R.CRUSOE 48

ESTRENOS:PRIMERA SEMANA DE DICIEMBRE DE 2011

ESPECTADORES Y DISTRIBUIDORAS

Fuente INCAA

Distribuidor Película Espectadores
FOX FILM ALVIN Y LAS ARDILLAS 3 85.849
UNITED INTER.PICT. GATO CON BOTAS 530.172
SONY PICTURE LAS AVENT.DE TINTIN 95.097
WALT DISNEY LOS MUPPETS 171.639
SONY PICTURES OPERACIÓN REGALO 54.890
WALT DISNEY SELKIRK 25.908
WARNER BROS VIAJE 2.LA ISLA MISTER. 195.107

PELICULAS NORTEAMERICANAS: 1.158.662 espectadores

PELICULA ARGENTINA: 25.908 espectadores

DISTRIBUIDORAS NORTEAMERICANAS: 5

DISTRIBUIDORAS ARGENTINAS: 0

Pero una “Cuota de pantalla” para las películas infantiles a aplicar durante los períodos vacacionales no solo es imprescindible para regular la exhibición de las obras extranjeras y nacionales, sino para que de nuestra industria cinematográfica participen más productores que inviertan en nuestro cine para las infancias y que ellas, a través de las obras producidas y exhibidas, conozcan más y mejor la rica diversidad cultural que les pertenece: un buen ejemplo de ello es la Ley 26.522 que regula los Servicios de Comunicación Audiovisual de la televisión en todo el ámbito territorial de la República Argentina.

  • abril Jth, 2012
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EL CINE PARA LA INFANCIA PIDE PISTA.Escuelas. Producción. Exhibición

Es imposible concebir nuestro mundo de hoy sin Internet, televisión, cine, radio o prensa. Estos medios masivos de comunicación muestran cada vez mayor influencia en la sociedad contemporánea como formadores culturales y determinan, en gran medida las ideas, hábitos y costumbres de la población que los consume. En la actualidad, los medios acompañan los procesos de sociabilización, se erigen como una fuente muy importante de conocimientos y llegan a establecer patrones culturales, ideologías y modelos étnicos y sociales que se han incorporado a la experiencia cotidiana de millones de personas alrededor del planeta. Por lo tanto, referirse a los medios de comunicación masivos implica, necesariamente, referirse a la educación, puesto que han llegado a ejercer gran influencia sobre los niños y adolescentes de nuestras sociedades, ofreciéndoles una educación informal que, en muchas ocasiones, ellos consideran más seductora que la obtenida en la escuela o en sus hogares.

El audiovisual y la niñez: la impostergable tarea de crear conciencia

Juan Carlos Sardiñas. Revista Digital fnCl

www.cinelatinoamericano.org/biblioteca/revtexto.aspx?cod.

1.- Si la importante presencia de estudiantes en las instituciones de enseñanza de cine en nuestro país fue (y es) una de las causas más sobresalientes que impulsaron la producción de películas para el público adulto, es deducible pensar que la inclusión de la enseñanza de cine en la realización de películas para la infancia fecunde también en un aumento de la producción de películas para los niños y adolescentes.

2.- Una buena película realizada y pensada para niños es, también para los adultos, un espacio de diversión y de un relajante regreso a su memoria emotiva, que rescata sus recuerdos infantiles, sus vivencias felices o amargas. En cuanto a los niños, una película es un camino que a medida que lo transitan deseamos se identifiquen con “los buenos” y rechacen parecerse a “los malos”, entendiendo como “buenos” a aquellos personajes que luchan por los valores de la solidaridad, de la amistad, del trabajo, de la igualdad y de la paz y dónde puedan conocer que hay otras formas de resolver los conflictos que no sea solo él de la violencia.

3.- Si bien es importante destacar que las características de un film para niños de 6 años son diferentes que para niños de 10, existen atributos comunes en todas las expresiones audiovisuales a ellos dirigidas, y que tienen que ver fundamentalmente con la expresión de las diversidades culturales, y dentro de ésta cualidad se debe destacar la convivencia de las mismas a través del rescate de los caracteres de su propia cultura. La diversión y el entretenimiento, como exigencias propias del género, imponen un desafío difícil pero imprescindible: contar historias dónde el niño encuentre identificación con su propio desarrollo evolutivo, o sea con sus necesidades, con sus temores y dónde su relación asimétrica con el mundo de los adultos encuentre respuestas que le faciliten su mundo de relación.

4.- Insisto en la importancia de ampliar e incrementar los espacios de estudio en el que los estudiantes de cine puedan acceder a los conocimientos del “hacer cine para niños” para que en un futuro (que pensando en los niños es PRESENTE), podamos escuchar las risas de nuestros chicos en nuestras salas y gracias a nuestras películas.

5.- Pero para ello es imprescindible que los Entes cinematográficos estatales de todos los países latinoamericanos impulsen programas de ayuda financiera a los productores y diseñen, promulguen y hagan cumplir resoluciones que protejan el espacio audiovisual que deben ocupar estas producciones, sin menoscabo de que también se exhiban películas de otros países inclusive las provenientes de Hollywood.

6.- Proteger el espacio audiovisual significa reglamentar las denominadas “cuota de pantalla” que se aplican a todas las salas cinematográficas de los circuitos comerciales principales.

7.- Y cuando hablamos de “cuota de pantalla” nos referimos a la reglamentación que los Entes cinematográficos estatales debe hacer respetar a las empresas exhibidoras, nacionales y extranjeras, ―y que en sí mismas no escondan duras limitaciones a las películas nacionales― en todas sus salas cinematográficas, principalmente en los complejos denominados “multicines”.

8.- Y cuando hablamos de “cuota de pantalla” también nos referimos a una específicamente pensada para las películas infantiles por la simple razón que, por ejemplo, en los períodos de las vacaciones de invierno y verano las películas infantiles nacionales deben competir por los mismos espacios que (invaden) las distribuidoras norteamericanas con sus bien denominadas “películas tanques”, que siempre avanzan armadas de enorme cantidad de copias para cubrir, ―sin encontrar serias resistencias legales―, la absoluta mayoría de los campos de batalla (salas) dónde se dirime el favor del público.

9.- También existen los llamados “circuitos alternativos” que no pueden ser circuitos para películas infantiles huérfanas de recursos económicos para su promoción y “en ellos” condenadas a un destino con un trágico final previsible, sino para que “en ellos” continúen exhibiéndose luego de haber desarrollado su camino en las salas principales de todo el país.

  • marzo Jth, 2012
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PREGUNTAS INGENUAS CON NECESIDAD DE RESPUESTAS. (Ojo que a los niños no se les miente y a los adultos tampoco)

Marta Riskin[1] sostiene que, apoyadas en la llamada convergencia tecnológica, las corporaciones expresan tolerancia por la diversidad cultural y la democracia distributiva, pero desalientan el diseño de productos y limitan la distribución de contenidos.

Paul Auster[2] respondía: Si. Se trata, quizá, de una cuestión de mercado. Lo que no se conoce no existe y, por lo tanto, no tiene valor.

Terminada mi película “Las aventuras de Nahuel”, empecé la desconsolada tarea de intentar que sea vista por sus genuinos espectadores, los niños. Sabía perfectamente que las chances de que se exhibiera en condiciones mínimas, o sea en 4 o 5 salas, eran bastante difíciles de conseguir, independientemente de que la película fuera considerada buena, regular o mala por los programadores de las salas y circuitos que en sus reuniones continuas todos los santos Lunes del año deciden que películas bajan de cartel y cuales suben. Tengo mis serias dudas de que inclusive hayan considerado tomarse el tiempo para verla en los DVD’s que les envió la distribuidora a cada uno y porque tampoco asistieron a las proyecciones especialmente programadas para ellos.

Aclaración: desde el momento que yo pretendía que se exhibiera durante las vacaciones de invierno tampoco me fue fácil conseguir que alguna empresa distribuidora aceptara comercializar mi película porque ellas saben muy bien de su impotencia.

Aclaración: La mayoría de las películas argentinas reciben un tratamiento similar, y, la gran mayoría de las dedicadas a la infancia, ni siquiera pueden soñar con ser exhibidas durante las vacaciones de invierno. Los llamados “tanques” ―nuevo sinónimo del vocablo películas― norteamericanos se lo impiden.

Después que le bajaron el pulgar a mi película, sentí mucha bronca, bronca que devino en depresión para finalmente “volver a vivir”, gracias a las ganas de salir a buscar ciertas respuestas que quizás ayudaran a que mi próxima película corriera mejor suerte. Estas eran (y siguen siendo) las preguntas: +mas…

  • marzo Jth, 2012
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“CRONICA DE UN NIÑO SOLO”. EL DESPOJAMIENTO DE LA CONDICION DE INFANCIA

La primera vez que vi la película de Leonardo Favio “Crónica de un niño solo” fue durante el VII Festival Internacional de Cine de Mar del Plata en el año 1965. Estudiaba cine en la Escuela de Bellas Artes en La Plata, tenía 20 años y recuerdo que María Vaner, compañera y gran colaboradora de Favio, y a la que admirábamos por su belleza y porque formaba parte de ése cine independiente que se denominó NUEVO CINE ARGENTINO que reunía películas y directores como “Tres veces Ana” de José Cohon, “Los jóvenes viejos” de Rodolfo Kuhn, “Shunko” y “Alias Gardelito” de Lautaro Murúa, “La mano en la trampa” y “La casa del ángel” de Leopoldo Torre Nilsson, entre tantas otras bellas películas de aquel momento. Digo, estaba ella tratando de reunir a la mayor cantidad de personas convocándolas a asistir a la exhibición y nos pidió que la ayudáramos en ésa tarea a la que nos plegamos de manera muy entusiasta. Recuerdo que fue tal la conmoción que provocó la película en ésa primera exhibición, que fue necesario programarla con dos funciones más de las previstas.

También recuerdo lo ilusionados que estábamos con que iba a ganar el premio no solo a la mejor película sino al mejor director aunque no fue así porque para nuestro desencanto recibió la Mención Especial del Gran Jurado y el Primer Premio de la Crítica, lo cual visto a la distancia no era poco aunque sin duda insuficiente dado que desde hace muchos años y hasta la fecha “Crónica de un niño solo” está  considerada una de las mejores películas argentinas al igual que su Director, uno de sus mayores creadores y que siguió con su tarea ofreciéndonos películas de la calidad de “El dependiente”, “Juan Moreira”, “Nazareno Cruz y el lobo”, incluyendo su último film “Aniceto”, una hermosa recreación musical de aquella película que estrenó en el año 1965 y a la que denominó: “Este es el romance del Aniceto y de la Francisca, de cómo quedó trunco, comenzó la tristeza…y unas pocas cosas más”.

El encuentro que para mi significó “Crónica…” fue muy importante porque ya en ésas épocas de estudiante andaba buceando en lo que iba a ser mi dedicación como director al cine dedicado a la infancia, y si bien la película no estaba dirigida al público infantil, buceaba en el sufrimiento de un niño, o sea, que, me presentaba la dura realidad de gran parte de aquellos seres humanos a los que yo quería llegar con mis historias. Y es hasta el día de hoy que no puedo olvidar a Polín cada vez que abordo la construcción de un guión y su consecuente realización. Sin ir más lejos, —y discúlpenme la referencia personal, pero es así como influye una inolvidable película en los que trabajamos en el cine—, ella me ayudó a comprender mejor el personaje-niño de “Las aventuras de Nahuel”, la última película que acabo de finalizar y que junto con “Juanito Laguna”, —personaje protagónico de la serie de Antonio Berni, de fuerte parentesco artístico con Polín—, me acompañaron, ayudaron y protegieron durante mi trabajo. +mas…

  • marzo Jth, 2012
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CASTELLANO ¿NEUTRO?

…otro tema importante es el “castellano neutro” que las señales norteamericanas utilizan en sus programas a través del cual intentan subvertir los propios y genuinos lenguajes de las infancias que viven en los países de Latinoamérica, Centroamérica y el Caribe. El “castellano neutro” es el único idioma sin patria, sin cultura que lo respalde, sin territorio y sin nada más que ¡¡el interés comercial de las empresas productoras y distribuidoras de ésas señales!!. Es una horrenda manera de colonizar las cabecitas de nuestras infancias que por suerte saben muy bien cómo defenderse. El imperio lo que hace es unificar a todas las infancias y adolescencias ¡¡en una sola!! y a comodidad de sus dólares. Y lo más triste de todo es que muchos empresarios y programadores de la televisión hispanoparlante les abren el camino para que sigan penetrándonos (suena violento ¿no?) pero así es.

  • marzo Jst, 2012
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Y DESPUES DEL 3D ¿QUE?

Después de ver “Hugo…” de M. Scorsese (Norteamericana. 3D) y “Selkirk…” de W.Tournier (Coprod.:Uruguay-Argentina-Chile. Stop Motion)

Los chicos que crecieron viendo películas en colores no quieren ver películas en blanco y negro y los chicos que hoy están creciendo prefieren ver las películas en 3D.

Reflexiones que surgen en forma de preguntas: ¿no será ya muy tarde para que los chicos deseen ver una película nuestra que no esté producida en ése 3D insuperable tecnológicamente e imposible de abordar dado los altos costos que la industria norteamericana puede asumir gracias al dominio casi total de casi todos los mercados de casi todo el mundo?. ¿Acaso ésta realidad no restringe la posibilidad de que nuestras películas para nuestros chicos sean cada vez más difíciles de concitar su interés?. ¿Estamos a tiempo de revertir éste proceso que sigue in crescendo, o ya es muy tarde?. ¿Qué hacer para que el cine infantil latinoamericano sobreviva?.

Son reflexiones para convocar a un dialogo que explore caminos que nuestros creadores puedan recorrer y así nuestras infancias puedan tener la posibilidad de encontrarse con sus propios lenguajes, con sus propias culturas.

  • febrero Jth, 2012
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Dignidad de los nadie Crítica “Las aventuras de Nahuel”. Títeres y animación nacionales.

MUÑECOS BIEN ARGENTINOS.

CINE

Clarín 21.07.2011 | Por Miguel Frías mfrias@clarín.com

Entre tanques estadounidenses de impactante tecnología, cada vez más hegemónicos en la cartelera, surgen -de tanto en tanto- producciones nacionales animadas cuya principal, humilde, casi única arma es el intento de filtrar la cultura autóctona… en el país donde debería predominar esa cultura. Arcos y flechas contra misiles sofisticados.

Las aventuras de Nahuel , hecha con títeres manejados con varillas y dibujos animados, mucho pulmón, mucha artesanía, tiene conventillos, murgas, hinchas de Racing, tango, calles rotas, pobreza, literatura, leyendas aborígenes: elementos cercanos en la realidad y lejanos en el cine infantil. Su historia -discreta, políticamente correcta- y su estética son dignas, pero austeras, deliberadamente rústicas, “mostradoras” de hilos.

Nahuel es un chico pobre e imaginativo, que perdió a su madre. En la calle, junto al gato Busca, emprende un viaje de búsqueda y fantasía que lo transportará a distintas geografías del país y culturas indígenas. En la ciudad, tendrá como enemigos a un policía de gesto tan adusto como el de su perro, perro servil y genuflexo con su amo y feroz con los desamparados: un clásico nacional e internacional. En esto sí hay globalización, coincidencia.

Las aventuras de…
Animacion (Arg., 2009) 78’ ATP Dir Alejandro Malowicki Salas Gaumont, Cosmos
Buena.

Buenos Aires, Viernes 02 de septiembre de 2011

Final del formulario

Espectáculos

TITERES PROTAGONISTAS DE LA PELÍCULA.

CINE

La Argentina también se anima

“Las aventuras de Nahuel”. Alejandro Malowicki habla de su filme de animación, estrenado el jueves, y de las dificultades para conseguir sala.

Uno imagina que debe de ser difícil hacer una película animada nacional, con pocos medios, para un público habituado a tanques extranjeros. “El problema no es hacerla -aclara Alejandro Malowicki, director de Las aventuras de Nahuel , estrenada el jueves-. El problema es encontrar sala. Es casi imposible exhibir una producción nacional paras chicos en vacaciones de invierno: nosotros conseguimos apenas una vuelta diaria en el Gaumont y en el Cosmos. Las salas están copadas por tanques de afuera, que ejercen un monopolio. Las películas argentinas no tienen cabida”.

Las aventuras…

, cuyo guión se basa en una novela de Malowicki publicada por Alfaguara, se centra en un chico pobre que no encuentra a su madre y que, con la ayuda de un gato callejero, emprende la búsqueda. Entre medio, a través de un libro que encuentra en la basura, Nahuel viaja a pura imaginación por distintas geografías del país y culturas indígenas. “Para mí, lo importante era que la historia estuviera bien contada. No utilicé elementos autóctonos como gancho. La intención principal era que el chico se entretuviera. Y, de paso, que pudiera conocer algo de nuestras culturas aborígenes, a través de leyendas de pueblos originarios que estuvieran bien articuladas con el resto de la trama”.

Malowicki, especialista en producciones para niños y jóvenes, trabajó, en este caso, con títeres y dibujos animados. “Hace muchísimos años que hago cine para chicos. Me gradué en 1977 con un corto infantil. Ejercí la docencia en la UBA, en la ENERC (que depende del Instituto de Cine) y afuera del país. Sé bastante sobre técnicas de animación. El títere, además, siempre me gustó. Había hecho trabajos con títeres para televisión. Siempre sentí que eran adecuados para ser utilizados en cine”.

Los que se ven en la película fueron diseñados por Roberto Docampo. “No son de guante -explica Malowicki-, se los ve de cuerpo entero. Eran ideales para chicos de 5 a 8 años. Es la primera película argentina que se hace con este tipo de títeres. Algunas cosas salieron muy bien y otras son mejorables con la experiencia”.

La película, de 2009, ya fue exhibida en escuelas. “Repito: lo difícil fue estrenarla en cine. Un gran problema. Muchos creen que sólo los norteamericanos hacen cine animado. Pero hay 4 películas nacionales para chicos esperando la temporada de verano y 16 en producción. Mucho. ¿Pero tendrán sala?”, pregunta el realizador.

  • febrero Jth, 2012
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“El cine debe ayudar a tener conciencia de identidad”

2011-07-20

ESPECTACULOS. TELAM 20 de Julio de 2011

El director Alejandro Malowiki, que esta semana estrena “Las aventuras de Nahuel”, una película de títeres y animación que rescata leyendas de culturas originarias, destacó la importancia de que las producciones locales ayuden a los chicos a “tener conciencia de su propia identidad”.

Es que el filme para niños cuenta el derrotero de Nahuel, un chico de la calle que, acompañado por Busca, un gato murguero, descubre un libro de cuentos sobre mitos y leyendas de los pueblos aborígenes argentinos que lo ayudará a encontrar a su madre.

Lo importante es que las películas reflejen las raíces latinoamericanas para que los chicos tengan conciencia de su propia cultura y su propia diversidad ”, apuntó el director y creador de la cátedra de Realización y Producción de contenido para Niños en la carrera de Imagen y Sonido de la UBA.

En ese sentido, el realizador comparó -en una entrevista con Télam- a la industria local con la norteamericana a la que consideró “de muy buena calidad pero con contenidos estandarizados y en serie”.

Las realizaciones estadounidenses traen historias bien contadas, muy bien hechas e interesantes porque trabajan con valores, pero no miran a los chicos de su país sino a los chicos de todo el mundo, y yo tengo otra manera de pensar el cine para la infancia”, se diferenció el director de “Pinocho” (1987).

Es que, además de su carrera como docente especializado en producción para niños y jóvenes, Malowiki también dirigió varios cortos ecológicos y preside la Sociedad Audiovisual para la Infancia y Adolescencia Argentina (Saviaa), que evalúa los contenidos que consumen los chicos tanto en cine como en la televisión.

Al respecto y consultado acerca de las limitantes que imponen los contenidos infantiles, el cineasta remarcó que “no existen temas que no puedan tratarse con los chicos ni temáticas que estén vedadas”.

Por ejemplo -continuó- en mi película se tratan temas como el abandono, las peleas, la soledad y mi gran desafío es poder contar eso de manera correcta, conociendo las etapas evolutivas de los chicos y estando atento más al cómo y no tanto al qué es lo que se les cuenta”.

En ese contexto, el también autor de “PyME (Sitiados)“, de 2003, señaló que en la actualidad Argentina ofrece “una situación extraordinaria a nivel regional, con más de 20 películas para chicos en plena realización, una producción inédita en América latina“.

Sin embargo, el realizador que deberá proyectar su película en sólo dos salas de la Capital Federal (los cines Gaumont y Cosmos), remarcó que “el problema que hay no es de producción existente sino de cuota de pantalla, porque no hay salas para poner nuestras películas, no hay lugar para los filmes locales”.

Lo que falta -remarcó- es una cuota de pantalla específicamente dedicada para el cine de la infancia, que obligue a las cadenas a exhibir nuestras producciones junto con los tanques extranjeros”.

Malowicki concluyó que “si eso no sucede, cada película norteamericana viene con más de 150 copias y entonces copa las 800 salas que tenemos en todo el país”.

  • febrero Jth, 2012
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“No puede ser que los chicos piensen que el único país que se ocupa de hacer cine para ellos es Norteamérica”

Escribiendo Cine
Alejandro Malowicki:No puede ser que los chicos piensen que el único país que se ocupa de hacer cine para ellos es Norteamérica
Por Juan Pablo Russo

En vacaciones de invierno llega al cine Las aventuras de Nahuel (2009), film de Alejandro Malowicki que combina la técnica de animación con títeres. “Hoy tenemos producción pero no tenemos salas para exhibir las películas”, dice el realizador que estrena su película únicamente en el cine Gaumont y Cosmos – UBA.

Alejandro Malowicki

¿Qué se van a encontrar los chicos frente a Las aventuras de Nahuel?

Es una película para chicos que está realizada con mezcla de dos técnicas: títeres y dibujos animados. Básicamente cuenta la historia de un chico muy humilde que está buscando a su mamá y en esa búsqueda, junto con un amigo que es un gato muy divertido, también se encuentra con un libro de leyendas aborígenes de nuestro territorio. Leyendo esas leyendas se mete adentro transformándose en un dibujo animado junto al gato. Ahí empiezan a vivir las vicisitudes de las diferentes leyendas de todas las culturas aborígenes que se van presentando a lo largo de la película.

¿Cómo es la mezcla de animación con los títeres?

La película tiene una parte con títeres que es todo el mundo de Nahuel en la ciudad. Son títeres, no de guante sino de una técnica especial. Trabajamos mucho tiempo para lograr que los titiriteros pudieran manejar los títeres y que el espectador pudiera ver los títeres con bracitos, con piernas, con caras, con movimientos. Es más complejo que los títeres de guante, Se hicieron escenografías muy grandes, proporcionalmente a los tamaños de los títeres y es una experiencia nueva en Argentina. Es la primera vez que se hace una película con esta técnica.

¿En el mundo hay películas con esta técnica que acá no se han podido ver?

Con la técnica que nosotros usamos, no. Por supuesto que hay muchas películas que se hicieron con títeres. Sin ir más lejos Los Muppets con Jim Henson y muchas otras películas que se hacen en otras partes del mundo que lamentablemente en Argentina los chicos no pueden ver porque obviamente los “tanques norteamericanos” ocupan todas las salas posibles. De todos modos esta técnica que usamos nosotros no la he visto en otras películas.

¿El guión está basado en una novela tuya?

Yo escribí una novela basada en el guión de la película que editó Alfaguara y es una especie de libro de texto también. Las  culturas aborígenes afortunadamente es un tema curricular en las escuelas primarias y es un libro que acompaña a los chicos en las escuelas.

¿Por qué decidiste meterte con el tema de las culturas aborígenes?

Me pareció que era muy interesante tratar de asociar lo que le pasaba a un chico muy humilde y abandonado con el abandono de las culturas aborígenes de nuestro territorio. Esos dos abandonos de alguna manera me instaban a contar una historia divertida, entretenida, que es para chicos pero que de alguna manera se pudieran asociar estas dos características.

¿Cuesta mucho hacer cine infantil en Argentina, ya que es un género que casi carece de producción?

Tú pregunta tiene dos fases. Por un lado hacer una película para chicos te diría que no se diferencia mucho de hacer una película para grandes. Lo que sí es muy diferente es como contar una historia para chicos y esto sí es muy diferente porque en Argentina no hay una tradición de películas para chicos.

¿Pero por qué la carencia de producción infantil?

Esto afortunadamente en la Argentina ha cambiado. En estas vacaciones de invierno se estrenan dos películas: Las aventuras de Nahuel y Hermanitos del Fin del Mundo (2011). En el verano se van a estrenar tres o cuatro películas. Y hay en producción más de dieciséis películas infantiles. Lo que está pasando en Argentina en este momento con respecto al cine para la infancia es absolutamente maravilloso. Debemos ser el único país en el mundo, salvo EE.UU, que tiene cuatro o cinco películas para estrenar y dieciséis en producción. El problema de la producción por suerte lo estamos superando con una inestimable ayuda del INCAA.

¿Entonces cuál es el problema hoy?

El problema más grande es que hoy tenemos producción pero no tenemos salas para exhibir las películas.  Las salas están atoradas por un solo cine: el norteamericano. Los chicos no pueden ver las películas francesas, ni las italianas, ni las japonesas, ni las hindúes. Sólo  ven cine norteamericano. Esto tiene que cambiar y ahora va a poder cambiar porque tenemos películas. Hay que generar una reglamentación, no que prohíba nada, sino que permita convivir al cine argentino y al cine de otras latitudes también con el cine norteamericano. No puede ser que los chicos piensen que el único país que se ocupa de hacer cine para ellos es Norteamérica.

Igual este problema no sólo ocurre con el cine infantil sino con el cine argentino en general y las películas que no son de las grandes distribuidoras.

Es cierto lo que vos decís. Pero con el cine para chicos se agrava porque tenemos nada más que dos semanas en vacaciones de invierno para poner nuestras películas y uno o dos meses en verano. Es necesario que los exhibidores en Argentina se ajusten a una reglamentación que hoy no existe y que tiene que estar específicamente diseñada para el cine infantil producido en el país o de otras latitudes.

¿Hay previsto un recorrido por las escuelas o un plan para llevar los chicos al cine?

El INCAA tiene un programa al que las escuelas pueden pedir las películas y con el cine móvil se acercan a las escuelas. Esto es algo que las escuelas en general lo conocen. Ahora sería bueno empezar, ya que tenemos producción, a pensar en un circuito en donde los chicos puedan ir de las escuelas a las salas a ver las películas argentinas. Es interesante la posibilidad de trabajar para que los chicos de todas las escuelas tengan la posibilidad, como un programa curricular más, de ir una vez por mes a ver cine a ver las películas y no verlas en un televisor en video. El cine es algo más que una película. El cine es la sensación que uno tiene cuando está en una sala a obscuras, rodeado de gente y todos frente a una pantalla. Esa sensación que te da el cine es lo que abona a la emoción que te genera la película en la pantalla.

  • febrero Jth, 2012
  • Categoria PRENSA
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